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jueves, 15 de diciembre de 2016

Borrador: Otro día más

Hola!!! Estos días he estado ocupado transformando la segunda parte de "acción" en un relato independiente para otro proyecto, así que os traigo un nuevo borrador ya que no tengo material nuevo, pero tampoco quiero perder la buena costumbre que había cogido últimamente de ir subiendo más textos.

En este caso, es otro de los primeros relatos que nunca publiqué en ningún sitio, está completamente "virgen" por lo que podréis apreciar multitud de errores; destacaría en lo negativo esa costumbre que tenía de intentar explicar hasta lo más evidente, la simplicidad al construir diálogos, y la ligereza con que pasaba de unas ideas a otras sin profundizar lo más mínimo. Para decir también algo bueno, reconoceré que hasta sonreí al leer un juego de palabras muy tontito pero que me gustó, y que anticipaba esa fijación extraña que tengo a veces con hacer algunos juegos de palabras que en la mayoría de ocasiones solo entiendo yo xD. Aquí os lo dejo:

Otro día más

Veamos qué nos depara hoy. Apuesto a que lo mismo que ayer, o que mañana. Hace tanto tiempo que no distingo los días entre sí… son todos iguales. La misma gente, los mismos lugares, y las mismas mentiras.
Debo hacer la compra diaria. Si pudiera, prescindiría de esta maldita costumbre de comer. Cada día la misma tienda, a la misma hora, con la misma dependienta y los mismos clientes. Entro y están hablando de alguien; al salir, hablarán de mí. No entiendo cómo, porque  no me conocen, pero sé que lo harán. Llega mi turno, es hora de vestir una educada sonrisa.
―Buenos días, ¿Qué desea?
―Buenos días, lo de siempre por favor.
―Aquí tiene.
―Muy bien, gracias. Hasta mañana.
―Gracias a usted, que tenga un buen día.
¿Un buen día? Y una mierda. Si yo tuviera un buen día tú no tendrías nada malo que decir de mí.
Hora de comer. Sufro una enfermedad renal, por lo que debo seguir una dieta si no quiero padecer de no sé qué males. Tengo un papelito en el que se especifica claramente mi menú, completamente ajeno a mi apetito. Si me dieran otro papel en que ponga a que horas debo ir al baño, ya no necesitaría pensar para nada. Y tras una comida que no quiero, nada mejor que ir a un trabajo que detesto, para no romper la armoniosa rutina.
Ya estoy en la oficina, cada día la misma oficina, los mismos compañeros, el mismo trabajo. Ahí está Miguel, con su ensayada sonrisa de autocomplacencia, como si él fuera más importante que la mesa en la que escribe, ¿Qué le hará sentirse por encima de los demás? Es la misma mierda que yo y que todos los que trabajamos aquí, pero no lo sabe, no se da cuenta. Debe ser eso lo que le hace sentirse mejor. O quizás sí lo sepa, y solo finja, como yo. Tal vez todos estemos fingiendo, por miedo, por costumbre, o porque no sabemos hacer otra cosa. En fin, aquí viene, comienza la función.
―Buenas tardes Arturo, ¿Cómo estás?
―Muy bien, gracias. ¿Y tú?
―Deseando terminar con ese asunto de la familia Hernández, no paran de llamar todo el tiempo para exigir que todo se resuelva de forma favorable, deben creer que son nuestros únicos clientes.
―Bueno, al final quedarán satisfechos con tu trabajo, como siempre.
―Seguro que sí, pero ¡Por Dios! Qué pesados son.
―Nos vemos luego Miguel.
―Hasta luego Arturo.
¿Era yo el imbécil que hablaba? Me detesto. Recuerdo la conversación y siento como si fuera otra persona la que ha hablado, no he pensado ni por un instante, simplemente he dicho lo que se supone que tenía que decir, de forma mecánica. Del mismo modo que al tropezar con algo extiendo los brazos para agarrarme a lo que sea, así hablo con las personas. Y ahora a trabajar, papeles y más papeles. Personas y papeles. Personas que no conozco y papeles que no entiendo. Papeles que no conozco y personas que no entiendo. Pasonas y Perleles.
Casi he terminado, el jefe debería haber pasado ya  por aquí para comprobar que “Va todo bien” como él no se cansa de repetir. Por ahí viene, con su traje perfecto. Tiene varios trajes, al menos uno para cada día, y todos iguales. Algunos días cambia la corbata, y en lugar de la negra de siempre trae una gris o marrón; esos días se le nota más incómodo, como si la corbata le apretase.
―Hola Arturo, ¿Va todo bien?
―Hola Don Manuel, todo bien, no he tenido ningún problema.
―Sí señor, como debe ser. Nos vemos mañana Arturo.
―Hasta mañana Don Manuel.
Por fin en casa, pasó un día más, o puede que lo correcto sea decir un día menos. Ahora una cena que no deseo y a dormir. Cuanto odio dormir, en tan sólo un instante paso de un día que desearía no haber vivido a otro que estoy obligado a vivir… ¡Y qué será exactamente igual! 

lunes, 28 de noviembre de 2016

Acción: Segunda parte, capítulo dos terminado

Aquí os dejo el segundo capítulo de esta parte completo, para que no sea mucho lío leerlo todo a trozos. Hay algunas cosas que sufrirán modificaciones, pero en general hemos conseguido lo que veníamos buscando :)



Ya es de día otra vez. Un vacío en el pecho saluda su despertar, oprimiéndolo contra las sábanas, e impidiendo que se levante. Vuelve a llorar, y ante la confirmación de su victoria, el vacío se relaja… ya atacará más tarde. “Por lo menos he dormido algo” piensa, mientras se lava la cara. Al terminar, se mira en el espejo, y siente como la ansiedad le recorre de nuevo “Para”, atraviesa el corazón y envuelve su garganta “Para, joder”. Sus ojos agrietados le observan confuso “¿Qué cojones me pasa? Este no soy yo, ¿Dónde estoy? ¿Dónde me he ido?”. El dolor se convierte en rabia, grita en sollozos silenciados, agarra con fuerza el lavabo como si fuera el culpable de todo; “Si ya no existo, tal vez lo mejor sería…” la rabia se reconoce, se asusta de sí misma, y relaja la musculatura “Cobarde, no vales para nada”. No quedan más que atisbos de rabia, casi toda la energía ha mutado en resignación, y esto le ahoga de nuevo “¿Por qué?”. La mirada se apaga, el llanto se relaja, y observa sus manos enrojecidas “No son mis manos”, después sus piernas temblorosas “No son mis piernas”, y por último, su rostro quebrado “¿Estás ahí? ¡Dime! ¿¡Estás ahí!?”. Se busca en los ojos de su imagen reflejada, pero no hay nada, y entonces lo entiende: “Te has convertido en uno de ellos. Te has dejado marchar.” La resignación se agita, incómoda, algo le hace arder “No, me siento, vaya si me siento, soy yo quien se derrama buscando una salida, no esos ojos de plástico”.  Miles de recuerdos le invaden, viejos sueños que habían sido desterrados reclaman, con las pocas fuerzas que les quedan, la justicia que se les prometió. El vacío se asusta, está perdiendo a su presa y se revuelve furioso con sus garras afiladas “Mira donde te llevaron esos sueños, ¿Quieres pasar por lo mismo otra vez?”. Él duda, quiere abandonarse y dejar de luchar, tal vez si lo hace consiga estar en paz algún día. Pero los sueños gritan, es ahora o nunca, no quieren morir. Él los oye, los comprende, y los abraza… siente su calor, un calor que había perdido. Le llenan de determinación, es lo que hacen los sueños, su único y exclusivo poder. Tal vez le estén engañando, pero eso no puede saberlo si no los escucha. La respiración se calma, su rostro se relaja y ofrece una nueva imagen, más parecida a aquella que él recordaba “Te veo, cabrón, te veo. Cuánto tiempo, vamos, sal de ahí.”
Se viste y baja a la calle, necesita comprobar que el mundo que le alberga es real. Comienza a caminar en una dirección al azar, y agota el sentido sin encontrarse con nadie. Gira a la derecha, ante él una avenida atestada de coches que circulan sobre el cemento gris desgastado; observa las caras de los conductores, y ve más gris desgastado “Irán a trabajar”. Se siente solo, fuerte pero solo, real pero solo, vivo pero solo. Cruza la carretera y atraviesa un viejo puente de piedra que esquiva el río, dando paso a un parque lleno de jardines mal cuidados. Camina por la vía de piedra, no quiere destrozar más la hierba, y a lo lejos aparece una mujer con un niño de la mano. Se cruzan, la mujer parece no verle, sus gafas de sol apuntan al horizonte de un modo mecánico, como pretendiendo llegar antes que el cuerpo al que acompañan; pero el niño le mira con extrema curiosidad. Una sonrisa. Un gesto con la mano, saludando al desconocido que ha llamado su atención. Él devuelve la sonrisa, casi sin querer, y su mano se alza levemente. Un instante de vida, se siente menos solo. Al llegar al final del parque vuelve a girar a la derecha, y una hilera de casas bajas que parecen abandonadas huelen a un tiempo que ya pereció. Un perro se acerca, es grande pero no transmite sensación alguna de peligro, juguetea entre sus piernas y le hace sonreír de nuevo. Alguien silba a lo lejos, y el perro desaparece entre las casas. Se esfuma junto al tiempo, meneando la cola, ajeno a su significado; no lo necesita. Un nuevo giro a la derecha “Volveré a casa por aquí, para no repetir el mismo camino”. Avanza y piensa, ahora no ve nada más que el ritmo marcial de sus playeras negras alternando posiciones: La que avanza queda atrás en seguida, y después vuelve a ponerse en cabeza, pero es siempre sobrepasada por su semejante, que sufre el mismo castigo, en un movimiento de desigualdad acompasada “Es extraño, no hay forma de avanzar sin dejar detrás una parte de mí, y luego la otra, y después la misma otra vez, a menos que…”. Se detiene. Alza la mirada, está frente a la panadería, y una mujer preciosa sonríe tras el cristal “Mierda, ahora tengo que entrar”. Entra.
-          ¡Hombre! Tú por aquí otra vez, ¿Me echabas de menos o qué? –  Golpean los labios, mirada de seda.
-          Ehh…Tal vez. O puede que solo haya venido a por pan, nunca lo sabrás. – Sostiene la mirada, y finalmente ríe “¿Qué ha sido eso?”.
-          ¡Pero si tú no compras mucho pan! – Juega con su voz, su cara se divierte.
-          ¿Ah no? Dame cien mil barras – “¿Qué hago?”
-          ¡No tengo tantas! – Simula tristeza, se alegra entre dientes.
-          Entonces solo una, pero que sea la mejor – Ella se gira riendo, él se olvida del espejo.
-          Aquí tienes, la mejor – Una sombra de seriedad, pero pronto se agota. – Como me entere de que la usas para hacer sopas de ajo, te pegaré.
-          ¿La segunda vez que nos vemos y ya me amenazas? –  Quiere parecer indignado, pero no le sale – No parecías tan peligrosa. – “Idiota, idiota, idiota…”
-          Tengo que parecer buena chica, o no vendría nadie a la tienda.
-          ¿Y ya te has cansado de disimular conmigo? ¿Tan segura estás de que volveré?
-          De lo que estoy segura es de que no te vas a ir a ningún sitio todavía.
-          ¿Y por qué no? – Se crece, desafiante.
-          ¡Porque no me has pagado! – Ella se echa a reír, él se hace pequeño.
-          ¿70 céntimos verdad? – La mano no encuentra el bolsillo, siente que la cartera se ríe de él. La tienda se ríe de él. El mundo entero se ríe de él.
-          Exacto, cuando compres el millón de barras te dejo pagar con tarjeta – Sonrisa serena, su mirada le calma, aunque no lo suficiente.
-          Eran solo cien mil, supongo que un millón son demasiadas. – Coge la barra y se gira hacia la puerta.
-          Por cierto – su voz le reclama, se vuelve al instante -, me llamo Alba, ¿Y tú?
-          ¿Yo? Si tú eres Alba, puedes llamarme Noche. – Abre la puerta.
-          Me gusta, la noche siempre vuelve – se despide sonriendo - ¡Hasta mañana!
-          ¡Hasta mañana! – sonrisa forzada, la puerta se cierra tras de él.

Camina hacia el portal, confuso, no sabe cómo se siente “El alba y la noche nunca se encuentran, pero Noche y Alba comparten el pan”.  Sube las escaleras, un vecino le saluda moviendo la cabeza “La vida y la muerte riendo se enfrentan, el baile del fuego a los pies del volcán”. Cierra la puerta de casa, deja el pan en la cocina “La luz y las  sombras anulan sus fuerzas, el gris intermedio esconde al charlatán”. Se tumba en la cama, está exhausto aunque no comprende por qué “El valor y el miedo navegan tinieblas; si no eliges bien, los dos vencerán”.

martes, 15 de noviembre de 2016

Acción: Seguimos con la segunda parte

Después de recuperar a nuestro personaje, presentar su situación actual, y remover un poquito de su interior, teníamos que devolverle a la acción, y aquí os dejo la manera que me ha venido para hacerlo:

Ya es de día otra vez. Un vacío en el pecho saluda su despertar, oprimiéndolo contra las sábanas, e impidiendo que se levante. Vuelve a llorar, y ante la confirmación de su victoria, el vacío se relaja… ya atacará más tarde. “Por lo menos he dormido algo” piensa, mientras se lava la cara. Al terminar, se mira en el espejo, y siente como la ansiedad le recorre de nuevo “Para”, atraviesa el corazón y envuelve su garganta “Para, joder”. Sus ojos agrietados le observan confuso “¿Qué cojones me pasa? Este no soy yo, ¿Dónde estoy? ¿Dónde me he ido?”. El dolor se convierte en rabia, grita en sollozos silenciados, agarra con fuerza el lavabo como si fuera el culpable de todo; “Si ya no existo, tal vez lo mejor sería…” la rabia se reconoce, se asusta de sí misma, y relaja la musculatura “Cobarde, no vales para nada”. No quedan más que atisbos de rabia, casi toda la energía ha mutado en resignación, y esto le ahoga de nuevo “¿Por qué?”. La mirada se apaga, el llanto se relaja, y observa sus manos enrojecidas “No son mis manos”, después sus piernas temblorosas “No son mis piernas”, y por último, su rostro quebrado “¿Estás ahí? ¡Dime! ¿¡Estás ahí!?”. Se busca en los ojos de su imagen reflejada, pero no hay nada, y entonces lo entiende: “Te has convertido en uno de ellos. Te has dejado marchar.” La resignación se agita, incómoda, algo le hace arder “No, me siento, vaya si me siento, soy yo quien se derrama buscando una salida, no esos ojos de plástico”.  Miles de recuerdos le invaden, viejos sueños que habían sido desterrados reclaman, con las pocas fuerzas que les quedan, la justicia que se les prometió. El vacío se asusta, está perdiendo a su presa y se revuelve furioso con sus garras afiladas “Mira donde te llevaron esos sueños, ¿Quieres pasar por lo mismo otra vez?”. Él duda, quiere abandonarse y dejar de luchar, tal vez si lo hace consiga estar en paz algún día. Pero los sueños gritan, es ahora o nunca, no quieren morir. Él los oye, los comprende, y los abraza… siente su calor, un calor que había perdido. Le llenan de determinación, es lo que hacen los sueños, su único y exclusivo poder. Tal vez le estén engañando, pero eso no puede saberlo si no los escucha. La respiración se calma, su rostro se relaja y ofrece una nueva imagen, más parecida a aquella que él recordaba “Te veo, cabrón, te veo. Cuánto tiempo, vamos, sal de ahí.”

He decidido poner sus palabras en cursiva para que el texto sea menos confuso, por lo demás no tengo mucho que añadir sobre esta parte, ahora veremos en qué manera ponemos a nuestro hombrecillo a actuar esta vez :)

jueves, 10 de noviembre de 2016

Acción: Introducción segunda parte

Ya lo tenemos, os lo dejo y después explico un poco:

Un cuarto casi vacío, la ventana entre abierta, y nuestro hombre sentado en la cama, con los codos sobre sus rodillas y las manos sujetando el mentón, iluminado por la oscuridad de otra noche cualquiera. El aire que entra a hurtadillas a través de las cortinas agita las hojas de una libreta que descansa sobre el regazo de su dueño, y las palabras que contiene bailan una danza tan confusa como su significado. Entre sus pliegues, se dejan leer:

Siento el roce de presencias que me mienten,
Junto al golpe de verdades que me engañan;
Miento al viento, y a su risa de demente,
Cuando engaño a las pasiones que me dañan.

La oscuridad llega a su zénit, y entonces comienza a debilitarse. Aparecen las primeras luces de un viejo día, atravesando sin piedad un vacío que les pertenece. Otra noche sin dormir, otro día que nace muerto. Carne y hueso se levantan de la cama, mientras el alma sigue acostada, y la rodilla izquierda está a punto de ceder. “Tengo que comer algo” piensa de forma mecánica, y se dirige a la cocina en busca del sustento que le permita morir más despacio. “Joder, no hay nada, qué desastre.” Ahora debe ponerse algo de ropa decente, salir a la calle, y enfrentarse a las miradas de aquellos extraños ante los que no logró hacerse comprender. Se siente culpable ante ellos, no soporta el contacto de sus ojos huecos. Les odia, y se odia por ello.
-          Buenos días, quería una barra de pan, por favor – Encima es Domingo, el supermercado está cerrado, no le queda más remedio que hablar con alguien. Las palabras, emitidas con voz apagada, agrietan su garganta. Sangra por dentro.
-          ¡Buenos días! – La dependienta de la panadería se gira con gracia en busca de la mercancía reclamada, y nuestro hombre, en un acto reflejo, gobernado por lo ingobernable, enciende sus ojos. Frente a él, de espaldas a la mesa en la que se atiende a los clientes, un espejo instalado por el dueño anterior para asegurarse de que no le robaban mientras se daba la vuelta, le observa de forma severa. Contempla las dos imágenes, ligadas por la necesaria casualidad: Ella tiene una larga melena de un negro intenso y absorbente; él, el pelo corto y casi descolorido. Ella tiene el rostro blanco y brillante, con el reflejo de una luz primigenia; él, marchito y sombrío. Ella es pasión, fuerza, aliento de vida; él, pierde todo con cada latido.
-          ¿Quieres algo más? – Sus ojos le sonríen. Grandes, negros, profundos…
-          Ehh… no, gracias. ¿Cuánto es?
-          70 céntimos. ¿Eres de por aquí? Es la primera vez que te veo – Labios carnosos, voz dulce y suave. Sonríe aguardando la respuesta, y unos pequeños hoyuelos adornan sus mejillas de cristal pulido.
-          Aquí tienes. Sí, pero… no compro mucho pan – “¡Imbécil! Cállate, no digas más tonterías, no sabes hablar. Las palabras te traicionan, siempre lo hacen.” –  Adiós  – “Huye, huye que eso sí sabes hacerlo”
-          ¡Hasta otra! – Mirada confusa, sonrisa de lástima – Qué tipo tan raro – susurra, al quedarse sola en la tienda.


De vuelta a casa siente un nudo en el pecho que asciende hasta la garganta; acelera el paso. Cierra apresuradamente la puerta, tira la barra de pan sobre el suelo del pasillo, y rompe a llorar. No sabe por qué, y no necesita saberlo, solo quiere llorar. Da vueltas por el pasillo, aprieta los puños, y se encara con el espejo del recibidor para enfrentarse a la imagen de su rostro inundado. “Eres fuerte” se dice, y consigue contener las lágrimas durante algunos segundos, pero se abren paso de nuevo. “No te mientas, joder, no te mientas… ese ha sido siempre el problema. Deja de mentirte de una puta vez.”


Bien, empecemos por el principio, que luego si no dicen que estamos locos. He arreglado el problema de estilo, con una solución que aúna imaginación y eficiencia: Dejaré la primera parte tal y como estaba :D. ¿Por qué? Vamos a probar una cosita nueva, la novelita, relato largo, o como lo queráis llamar, constará de tres partes: Pasado, presente, y futuro; cada una de ellas redactada en el tiempo verbal que toca. ¿He aplazado el problema para más adelante, cuando tenga que escribir la parte del futuro? Pues seguramente, pero estamos en España, el país en el que adoramos una palabra que no sabemos deletrear: Procrastinar.
Por otro lado, ya tenemos preparada la introducción de esta segunda parte, que como habéis podido ver, consiste en una exposición del estado de ánimo de nuestro personaje, y un catalizador que le llevará a retomar sus ideas (una mujer, siempre es una mujer). Veremos cómo sigue :).

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Acción: Comenzamos con la segunda parte

Bien, sigamos con esta pequeña locura, a ver qué sacamos de ello. Os dejo lo que creo que será el inicio de la segunda parte de nuestro texto, y después una pequeña explicación:



Un cuarto casi vacío, la ventana entre abierta, y nuestro hombre sentado en la cama, con los codos sobre sus rodillas y las manos sujetando el mentón, iluminado por la oscuridad de otra noche cualquiera. El aire que entra a hurtadillas a través de las cortinas agita las hojas de una libreta que descansa sobre el regazo de su dueño, y las palabras que contiene bailan una danza tan confusa como su significado. Entre sus pliegues, se dejan leer:

Siento el roce de presencias que me mienten,
Junto al golpe de verdades que me engañan;
Miento al viento, y a su risa de demente,
Cuando engaño a las pasiones que me dañan.


La oscuridad llega a su zénit, y entonces comienza a debilitarse. Aparecen las primeras luces de un viejo día, atravesando sin piedad un vacío que les pertenece. Otra noche sin dormir, otro día que nace muerto. Carne y hueso se levantan de la cama, mientras el alma sigue acostada, y la rodilla izquierda está a punto de ceder. “Tengo que comer algo” piensa de forma mecánica, y se dirige a la cocina en busca del sustento que le permita morir más despacio. “Joder, no hay nada, qué desastre.” Ahora debe ponerse algo de ropa decente, salir a la calle, y enfrentarse a las miradas de aquellos extraños ante los que no logró hacerse comprender. Se siente culpable ante ellos, no soporta el contacto de sus ojos huecos. Les odia, y se odia por ello.



Veamos qué demonios tenemos aquí. Se me planteaban dos opciones: Seguir desde donde lo dejé, o dar un pequeño salto en el tiempo y presentar un personaje más maduro con una pequeña explicación de lo sucedido tras las acciones relatadas en la primera parte. He escogido la primera opción, porque me apetecía más :). Lo único que he hecho de momento es una pequeña ambientación en la que expongo el estado en el que se encuentra nuestro personaje, de nuevo incido sobre los puntos en los que lo hice cuando cambié la introducción, porque queremos que a la gente le apetezca seguir leyendo; así que presentamos un lenguaje cuidado, figuras que posteriormente se desarrollarán en profundidad, y en este caso además, como nuestros lectores ya conocen al personaje, ciertas ideas que les permitan empatizar con él.

Problemas:

- El cambio de registro: Es evidente que el tono de lo escrito no concuerda con todo el texto anterior, es el problema de retomar un relato de hace 5 o 6 años xD. Esto no me preocupa, una vez que la cosa siga yendo hacia delante, ya habrá tiempo de modificar cuanto sea necesario en el primer borrador.

- La coherencia del personaje: Es importante que este tipo sea creíble, porque si no mejor redactar una historia de súper héroes. Cuesta volver a meterse en la piel de un trocito de tú yo de hace tantos años, pero es imprescindible hacerlo, o nos saldrá una chapuza.

- Por dónde seguir: Tengo una idea más o menos clara de lo que quiero hacer con él, pero hasta que no me ponga a escribirlo no sabré si a nuestro personaje le gusta esa idea, o se resiste a formar parte. Así que sigo abierto a diferentes posibilidades, y a vuestras aportaciones :)


domingo, 6 de noviembre de 2016

Acción: Veamos qué pasa

He retomado la idea de alargar el relato "acción" para convertirlo en algo con más contenido. Lo primero, tal y como os dije, si queremos que alguien se moleste en leer un texto largo, es modificar ese inicio tan soso. Solo con modificar el primer párrafo podemos crear un mayor interés en nuestros lectores potenciales, que a menudo juzgarán el texto por sus primeras palabras. Como veréis, no es una modificación muy importante, pero sí le aporta otro carácter al texto: En primer lugar, una ambientación diferente; y para terminar esta larga lista, un pelín más de misterio rodeando al personaje principal, añadiendo desde el principio pinceladas de algunas ideas que más tarde se desarrollarán con mayor complejidad. Os dejo el inicio modificado y el inicio anterior para que podáis comparar:

Inicio del nuevo borrador

Era una noche como otra cualquiera en nuestras modernas ciudades, llena de luces que no brillan, y sombras que intentan desvanecerse, pero no pueden. Una de aquellas sombras se agitaba inquieta al abrigo de un sucio callejón, equipada con dos grandes bultos, mientras acechaba un edificio de hormigón casi hueco para él, carente de auténtico significado. Su rostro, en un esfuerzo por complacer a un público imaginario, simulaba un gesto de fingida decisión, cuyos rasgos parecían estar en guerra contra la inseguridad que transmitía su nerviosa mirada. Los dedos de sus manos acariciaban insistentes un par de ásperas correas, mientras un pie jugueteaba con el otro, como si uno de ellos quisiera bailar y el otro no. En el reloj de su muñeca izquierda la manecilla más ancha estaba a punto de señalar que ya eran las tres, se acercaba la hora. 

Inicio del borrador anterior

La noche ocultaba en un sucio callejón la silueta de aquel chico que, armado con dos grandes mochilas, acechaba un edificio de la policía local. Su rostro, en un esfuerzo por complacer al inexistente público, simulaba un gesto de fingida decisión, cuyos rasgos parecían estar en guerra contra la inseguridad que transmitía su nerviosa mirada. Eran casi las tres de la mañana, se acercaba la hora.

Seguimos con la chapa 

Bien, ya tenemos un inicio un poco más consistente. El resto de esta primera parte puede sufrir modificaciones, pero eso no me interesa ahora, será tarea para más adelante. Lo importante es... ¿Por dónde seguimos? ¿Qué vamos a hacer con nuestro personaje, o qué va a hacer él con nuestro texto? Si recordáis el texto (No lo habéis leído aún? Lo entiendo, está un par de entradas más abajo :P), tenemos a un tipo con un carácter puramente idealista y solitario, que ha intentado expresar sus ideas a través de una serie de acciones cuyo resultado no ha sido el esperado. Tras una pequeña reflexión, ha llegado a la conclusión de que las palabras no tienen el significado suficiente para expresar todo aquello que el quiere trasladar, así que... ¿Qué demonios hará ahora? Os invito a participar, me encantaría recibir algunas de vuestras ideas, discutirlas, y construir el texto juntos. Ya sé que os da miedo comentar en el blog, porque poner comentarios es muy peligroso y se os pueden caer las manos :P Pero vuestras aportaciones serán bien recibidas en privado también. Si no llega ninguna pues iré haciendo simplemente lo que me de la gana xD

jueves, 3 de noviembre de 2016

Adelanto Nº9: Calles de Palencia

Calles de Palencia

Las calles susurran a mi paso historias que no me pertenecen; y aun así, las hago mías, pues su dolor me identifica más que mi propia sangre. Anónimos sentimientos que reclaman la atención del viajero sin destino, acompañándolo en  la soledad que lo apresa, provocan una reflexión en mí al reparar en lo cerca que nos encontramos todos aquellos cuya voz rara vez toma las formas de la palabra deseada.

Son como yo, como nosotros. Somos nosotros. Innumerables voces que se desprenden del vacío interior que les alberga, buscando ser comprendidas por un mundo que, en apariencia, les da la espalda. Cada uno en su estilo, con sus medios, con su forma de gritar: Papel o cemento, pintura o tinta, enrevesadas disertaciones acerca del ser o poderosos lemas que provocan un impacto inmediato. Qué más da. Lo importante es el mensaje que nos une, regalándonos la certeza de que, ocultos tras las exigencias de esta tierra de vanidades, hay cientos de personas que sienten nuestro pesar y padecen nuestro sentir, expresándolo y, al mismo tiempo, expulsándolo de su pecho. “¡Ahí lo tenéis! ¡Es mío y es vuestro! ¿Te reconoces? ¡Pues deja de esconderte!” Exclama cada aullido entre las letras que lo componen.

Algunas de estas ideas son tan puras que ni siquiera exigen reflexión. La llamada a nuestras convicciones más profundas es clara y directa, y nos sacude como si de repente tropezáramos con una parte de nosotros cuya existencia habíamos olvidado. Es duro que una pared te recuerde quien eras, y que sus palabras expongan más verdad que la mayoría de tus actos. Al leerlos, me pregunto si sus autores consiguieron vivir esa verdad, o si solo la dejaron libre en su cuaderno particular, que es esta ciudad sin renglones.
Pero en cualquier caso, me siento alentado por su rugido misterioso. La fuerza de la idea poco o nada tiene que ver con la debilidad del hombre, sometido a presiones que se desvanecen ante la esencia de las palabras. Les apoyo aunque a veces no pueda seguirles, les comprendo aunque no sepa quiénes son, y les brindo un pequeño homenaje, a mí manera; aunque tal vez nunca lo sepan, ni falta que les hace. Seguid llenando de color nuestros muros grises, y sentid la complicidad de todos aquellos a los que también nos falta algo.



*La distribución no es así exactamente, pero el editor del blog no me da para más jajaja

lunes, 31 de octubre de 2016

Un día cualquiera

Aquí tenemos otro borrador.  Es un texto muy plano, no hay en él nada que pueda llamarse literatura. Sin embargo, tengo un motivo para publicarlo en esta sección, y es que podáis ver las ideas que se anuncian en el texto. Si bien está escrito de forma muy deficiente, es un texto en el que se puede apreciar perfectamente el germen de otros posteriores, ya que el día que se describe podría ser perfectamente el día previo al relato de una buena parte de mis personajes. Luego los otros textos fueron madurando, gracias a la experiencia adquirida, una mayor dedicación, el desarrollo de otras cualidades y conocimientos... pero lo importante son las ideas; siempre las ideas. Sed fieles a vuestras ideas, esa es la parte difícil, el resto es cuestión de práctica. Aquí os lo dejo:

Un día cualquiera

Abre los ojos. Unos segundos de felicidad, los que tarda en recordar quien es. Durante unos minutos se queda tendido en la cama, reflexionando sobre esa felicidad, la felicidad de simplemente existir. Si pudiera lo olvidaría todo, dejaría su mente en blanco y solo existiría. No puede. Se levanta de la cama, aunque no quiere, pero tiene cosas que hacer. Mientras se asea y desayuna de nuevo se para a pensar, no quiere ir pero debe ir, ¿En que momento eligió él que “deber” era mas importante que “querer”? Nunca encuentra respuesta a esta pregunta, ni a casi ninguna de las que se hace, simplemente es así. No lo entiende, esta frustrado, piensa que las cosas no son como deberían ser, sin embargo, así son, y ¿Quién es el para decir lo contrario? Se viste y va al trabajo. Pasa ocho horas haciendo lo que tiene que hacer mientras sueña con lo que querría hacer. Vuelve a casa, sin prisa, nadie le espera. Ahora tiene tiempo libre, puede hacer lo que quiera. No hace nada. Hora de dormir. Cierra los ojos. Así termina otro día que jamás debió haber vivido.

sábado, 29 de octubre de 2016

Adelanto editorial número 9

Contradicciones

 “Si encuentras a una persona así, alguien a quien puedas abrazar y con la que puedas cerrar los ojos a todo lo demás, puedes considerarte muy afortunado. Aunque solo dure un minuto, o un día”
Patrick Rothfuss

No todo es oscuridad en la eterna noche del volátil abatido. En ocasiones es posible que, al aflojar la venda de los ojos, sea capaz de percibir el reflejo de las estrellas sobre la marmórea piel de una Venus incandescente; entonces, y solo entonces, hasta las lágrimas se rebelan contra la naturaleza que encadena mi existencia, tan frágil, y acuden a la llamada de alma, cuerpo, y corazón… entonando, en un suspiro de éxtasis demente, su salmo libertario: “Abrázame”.
Retomada la cordura, en el más ruin ejercicio de traición a la pureza que deseo defender, reniego de los sueños del cobarde, y me detengo a contemplar los muros. Crecen ante mi mirada muerta, se extienden hacia el infinito con un crujido de carcajadas hirientes que resuenan en mi cabeza, humillando la imagen de un hombre que no existe. Pero siente, siente como yo aunque no pueda ser yo; entonces, y solo entonces, su sentir se apodera de mí, doblegando al miedo, y rescatando a los compañeros que creía perdidos: Coraje, fuerza y voluntad…  para aullar, en un instante de tenaz osadía, su canción de resistencia: “Abrázame”.
Vuelvo a ser solo yo, y me rindo. Claudico, a ciegas, golpeando el muro con mis puños desnudos en un vano intento por parecer un hombre de verdad. La sangre se derrama entre mis dedos, y disfruto del dolor con un placer que me perturba, aguardando la recompensa, como si la vida fuera un experimento de conducta. Alma, cuerpo, corazón, coraje, fuerza y voluntad vienen dados de la mano, sonriendo con cinismo, burlándose de mi patética imagen; intento agarrarlos, pero son humo. Solo queda un hombre solo, susurrando, en la eternidad de mi tortura, un lamento de quebranto: “Abrázate tú, que yo, no merezco tanto”

miércoles, 26 de octubre de 2016

Acción revisado

Tal y como os dije, aquí traigo el borrador que subí ayer, pero esta vez revisado. Vayamos con un pequeño desglose de los retoques y su explicación, para comprender cuáles eran los errores y por qué lo eran:

- El formato: Lo primero que he hecho a la hora de cambiar el texto ha sido modificar el formato. A la hora de publicar un texto es importante que el lector no tenga una sensación de pesadez, ya que no todo el mundo está deseando leer todas las mierdas que se nos ocurren, y si encima se lo presentas amontonado, pues tal y como a abierto el texto, lo cerrará; si buscáis clicks esto da igual, el click lo tenéis, pero si lo que queréis es que os lean, es importante respetar la salud visual y mental de la gente que se toma la molestia de dedicarnos su tiempo :)

- Gramática y ortografía: Es muy importante revisar bien la construcción gramatical, para asegurarnos de que el lector comprende aquello que queremos decir. O lo que no decimos. O incluso, cuando escribimos algo que simplemente busca sugerir cosas diferentes a diferentes personas, es necesario que esté bien estructurado, no se trata de juntar letras y revolverlas. En este borrador había muchas frases mal estructuradas, he intentado corregirlas sin reescribirlo todo; seguramente se me haya pasado alguna cosa, pero al fin y al cabo sigo siendo un aficionado. En cuanto a la ortografía, no es que me parezca algo sumarísimo, más allá de aquellas situaciones en la que un error ortográfico cambia el sentido del texto, pero siempre queda mejor que haya el menor número posible de faltas.

- Repeticiones: Son mi talón de Aquiles. Es un detalle al que tengo que prestar especial atención siempre que reviso mis textos, ya que cuando escribo fluido parece ser que las palabrejas se quedan resonando por mi cabeza y aparecen una y otra vez como si fueran un político en campaña. No sé si os pasará, pero si no es esto, posiblemente haya otras manías de las que debáis cuidaros especialmente.

- Coherencia: Mucho cuidado con esto al corregir!!!! A veces estás retocando un texto, cambias una palabra por otra que te parece que suena mejor y... a la mierda!! Te has cargado el párrafo entero. Releed siempre al corregir, aseguraos de que un cambio puramente estético no da al traste con la idea que pretendéis trasladar.

- Historia: Lo más importante para el final. Puesto que la historia que quiero contar es la misma que conté en su momento, no he introducido ningún cambio en ella. Las ideas que defendía en este texto siguen intactas, y no tengo motivos para cambiar nada en ellas. De hecho, me están dando ganas de continuar con la historia de nuestro joven revolucionario sin nombre (Ayyy Kafka, cuanto daño me has hecho, con lo fácil que habría sido llamarle Jhon como todo el mundo xD).

Sin más, aquí os dejo el texto revisado y corregido, pinchad en el rótulo para leerlo. Esta vez es menos arduo, así que quién lo lea solo se gana un chupito xD


LEER ACCIÓN REVISADO


(Editado) Me gustaría añadir que en caso de convertir este texto en algo más largo, sería IMPRESCINDIBLE una modificación exhaustiva del comienzo.

martes, 25 de octubre de 2016

Acción

En esta ocasión os traigo el borrador de mi primer intento por desarrollar una historia relativamente larga, en la que se sucedieran diferentes situaciones que fueran más allá de la exposición de una idea o pensamiento que suelo abordar en mis relatos cortos. Me ha traído tantos recuerdos que posiblemente lo reescriba y os suba el resultado, para que podáis comprobar cómo evolucionan los textos con el paso del tiempo. Curiosamente, aunque el texto quedó confuso y un poco pobre, la idea de escribir algo acerca del impacto que un hombre puede llegar a tener en la construcción social persistió en mí, y años después dio lugar a la novela "Cronología de un sueño" que podéis encontrar subida en la sección novelas, Así que no descartéis nada de lo que os apetezca escribir, aunque en el momento no salga como queréis, porque el simple ejercicio de reflexionar sobre ello, trasladarlo al papel (o al word) y darle vueltas a la idea, genera sensaciones y nuevos puntos de vista que tal vez, en otro momento más apropiado, den lugar a algo que realmente merezca la pena. Os lo dejo subido a Drive, ya que el texto ocupa diez páginas y sería demasiado duro de leer en un blog. Aún con eso, invito a una copa al que se lo termine xD. Podéis acceder a él pinchando sobre el siguiente rótulo:


LEER ACCIÓN

domingo, 23 de octubre de 2016

Borrador y consejo

Bueno, hoy os traigo dos borradores un poco curiosos y un aviso para que nadie abuse de vosotros. Estos textos surgen de una tarde de risas con la persona que, seguramente, más me ha motivado en mi vida para seguir adelante, a pesar de todo. El caso es que mirando algunos concursos para presentar una de mis novelas, nos encontramos con uno bastante curioso, y decidimos participar a ver qué pasaba. El concurso pedía relatos muy cortitos y el premio era la publicación en un libro que ellos mismos editaban. Los dos textos que os dejo a continuación resultaron ganadores (junto con cerca de otros 500) y fueron publicados en ese libro que posteriormente me ofrecieron por el módico precio de 12 euros más los gastos de envío. Evidentemente no lo compré. No os dejéis engañar por la gente que intenta aprovechar nuestro "ego de escritores", que hay unos cuantos, y no tienen más objetivo que el de ganar dinero con vuestro trabajo e ilusión. He aquí los textos:

Este primero iba dirigido a la sección "Breves heroicidades":

Destino de mierda


Todo el peso de la vida convertía su cuerpo en rehén de unas reglas que era incapaz de comprender. ¿Por qué? Se preguntaba una y otra vez, sin llegar a alcanzar ninguna respuesta. La existencia no tenía ningún sentido si cada día había de verse abocado al mismo sufrimiento; estuvo a punto de rendirse, ceder ante el insufrible dolor, dejarse ir de una vez para siempre… pero finalmente se armó de valor y entró al baño, él solo. 

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Y este segundo, temática libre:


Pene


Despertó con un leve sobresalto cuyo origen no pudo identificar. Su comprensión se mostraba aturdida, como entre tinieblas. ¿Dónde demonios estaba? ¿Quién era? No había respuestas, solo paz. Pasó todo el día tendido en la cama, sin moverse, sin tratar de recordar; tan sólo sintiendo, soñando… existiendo. Y al llegar la noche, volvió a dormir.

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Repito, AMBOS fueron publicados, juzgad vosotros mismos :)

sábado, 22 de octubre de 2016

La busqueda

Vamos con otro de esos borradores que nunca vieron la luz. Este relatito es también uno de los primeros que escribí, diría que el segundo pero no estoy del todo seguro. No es del todo oiginal, ya que a pesar de mi mala memoria, estoy convencido de haberlo retocado un par de años después de escribirlo, pero aún así es de esos textos que nunca publiqué. "Los sabios de otras épocas" "Su voz eterna" y todo lo demás... recuerdo exactamente cómo me sentía en aquel momento, y cuán impactado estaba después de leer El lobo estepario, y concretamente la parte del Teatro Mágico, "La entrada cuesta la razón"...  posiblemente, junto con "Las noches blancas", los dos libros que más me han marcado. A pesar de haber sido revisado en algún momento, sigue conteniendo varios fallos, como alguna repetición que debería ser corregida, errores en la forma de redactar, diálogos muy planos, o conceptos que no quedan todo lo claros que deberían.

La búsqueda


Mi vida había sido la de un mal comediante que, acto tras acto, se esconde tras su disfraz e interpreta el único papel que conoce, anhelando obtener un aplauso al final de su actuación. Todo era artificial y vacío, excepto el fuerte deseo, o tal vez necesidad, de hallar en el mundo algo propio, algo verdadero. Así fue como, entre escena y escena, inicié una búsqueda que habría de llevarme por los mundos de la psicología, la alquimia, la religión, las ciencias puras, la filosofía...  sin hallar en ninguno de ellos nada que me ofreciera lo que buscaba.
Una tarde oscura de invierno, sentí la necesidad de salir a pasear, y cuando caminaba por un parque alejado y solitario, un hombre al que no conocía y que, sin embargo, me resultaba profundamente familiar, me estaba observando. Al darse cuenta de que yo también le miraba, simplemente dijo:
- Acércate.
Su voz era grave y profunda, llena de seguridad, pensé que así debieron de hablar los sabios de otras épocas. Cuando llegué frente a él me sentí cohibido ante su presencia, de tal modo que no me atreví a decir ni una sola palabra. Mirándome a los ojos, como viendo a través de ellos, volvió a hablar:
- Has nacido para sufrir, sólo si aceptas el sufrimiento podrás vivir en paz.
Sin decir ni una sola palabra volví a casa, con la sensación de que ese hombre me conocía mejor que yo mismo, y no tenía la menor duda de que sus palabras eran ciertas. Un sentimiento de dolor se apoderó de mí desde entonces y me acompañó en todo momento. Día tras día fue consumiéndome hasta que ya ni si quiera fui capaz de ponerme la máscara y actuar de cara al público compuesto por mis amigos y mi familia, que hasta ese momento no fueron conscientes de la gran diferencia que había entre mi personaje y yo. Abandoné toda relación y actividad y me entregué por completo al sufrimiento, sintiéndome cada vez mas desgraciado.
Al cabo de unos años, en una de esas tardes oscuras y frías que con tanta fuerza me atraen, volví a encontrarme con el mismo hombre en el mismo lugar. Esta vez me dirigí directamente a él sin esperar su llamada y fui yo el primero en hablar, dije:
- Desde la tarde en que me hablaste, solo he conocido el sufrimiento. Todo mi ser te odia y sin embargo, siento que moriría con gusto si me lo ordenaras. ¿Cómo es posible que me entregue a ti de esta manera, cuando sólo me has ofrecido dolor?
Mirándome de nuevo a los ojos, con su voz eterna, respondió:
- Todo lo que eres, te lo he dado yo. Antes de conocerme no estabas más vivo que la tierra que pisas. Yo te he dado la oportunidad de renacer para que así, de la mano del sufrimiento, des tus primeros pasos, digas tus primeras palabras y te conviertas en un hombre. Y te he dado algo más importante, con la certeza del sufrimiento has obtenido también la intuición de la felicidad. Ahora sabes que es preferible sufrir una eternidad si con ello cabe la posibilidad de ser feliz durante un instante, y sabes también que todo esto es infinitamente mejor que no haber sentido nunca nada.

Por fin encontré lo que buscaba.

viernes, 21 de octubre de 2016

Atropia

Aquí os dejo otro borrador :). En esta ocasión os traigo el primer relato corto que escribí, hará unos 6 ó 7 años. Visto ahora, es fácil para mí distinguir en él multitud de errores, pero lo que más me llama la atención es que desde el principio parece bastante claro que más o menos puedo defenderme hablando de sensaciones e ideas, pero soy un desastre relatando situaciones. Os aseguro que me cuesta un poco publicarlo sin retocarlo, pero si lo hiciera esta sección no tendría sentido xD Ahí lo tenéis, como aclaración os diré que el nombre procede de la mitología griega, y en cuanto al contenido.... creo que por entonces quería ser como Kafka, se estará revolviendo en su tumba ahora mismo xD

ATROPIA


Atropia era un pequeño y pacífico Estado de a penas treinta mil habitantes que, por motivos ya olvidados, decidió instaurar la pena de muerte en su código penal para castigar los delitos más graves. Al principio hubo algunas protestas, como pasaba siempre que cambiaba la legislación en cualquier punto, pero poco a poco se fueron diluyendo entre la indiferencia general, y se aceptó la nueva situación como normal. Al cabo de algunos años, y tras varias ejecuciones exitosas, un hombre cualquiera, que rozaba la cuarentena, de mediana estatura, pelo oscuro, rostro aburrido y familia humilde, fue declarado culpable de homicidio y ejecutado tal y como indicaba la ley, sin prestar a penas resistencia, con mueca de resignación y acompañado por las lágrimas de algunos familiares, como era costumbre. El motivo por el que nos fijamos precisamente en este hombre insignificante lo relataremos a continuación:

Habían pasado dos años desde la citada ejecución, cuando se detuvo a otro hombre, también por homicidio. Éste, deseando descargar su culpa antes de la ejecución, pues recordaba haber oído en algún sitio que así se podía ir al paraíso después de morir, se confesó ante el sacerdote y reveló que había cometido otro asesinato hacía dos años, ofreciendo todo lujo de detalles, por si con ello conseguía algo, si no para esta vida, para la siguiente. Una vez consumada la ejecución, el sacerdote creyó apropiado informar a la policía y al juez acerca de esta última confesión, para que pudieran cerrar el caso de ese homicidio, ¡Y cual sería la sorpresa de todos cuando descubrieron que ya figuraba como resuelto!

El juez de Atropia, hombre de unos setenta años, con un físico en el que nada hacía sospechar que pudiera soportar autoridad alguna, quedó tan impactado al ver que se había ejecutado hacía dos años a un hombre inocente por el asesinato recientemente confesado, que se vio obligado a revisar concienzudamente todos los archivos de ese caso y descubrir que había pasado. Pues, era este juez un hombre de aquellos que, si bien durante su vida no tuvieron unos principios muy bien delimitados, ante la proximidad de la muerte se convierten en poco menos que catedráticos de lo que es la justicia, la moralidad, el bien, el mal, y, en definitiva, de todo lo humano y lo divino, a menudo con más ímpetu que razón.  Después de un largo estudio del caso, pudo comprobar como, a causa de una concatenación de faltas, se había juzgado erróneamente a ese hombre insignificante y se le había ejecutado sin más culpa que la de ser un hombre insignificante. A la vista de todo esto, el juez, inspirado por un sentimiento de compasión que hasta entonces había dejado de lado en su trabajo, reflexionó acerca del asunto y concluyó que debía juzgarse al Estado, pues se había cometido un asesinato y había pruebas suficientes para acusarle de el.

Como la legislación no dejaba dudas a este respecto, el juicio por homicidio, en el que el Estado era el acusado, fue celebrado ante un jurado popular, puesto que así lo especificaba la ley para este tipo de crímenes. Las pruebas eran irrefutables, por lo que el veredicto sólo podía ser uno, el Estado fue declarado culpable de homicidio y condenado a muerte, en aplicación intachable de su ley.

El Estado firmó su sentencia de muerte el mismo día en que se autoproclamó capaz de decidir sobre la vida y la muerte de los demás hombres, incluso del más insignificante de entre ellos.


jueves, 20 de octubre de 2016

Primeros borradores

Estos textos pertenecen, evidentemente, a la sección borradores :D Es una pequeña selección de algunos relatos cortitos (más bien, ideas y sensaciones) que llevan años guardados. Reconozco que no es agradable recordar algunos de ellos, pero si alguno de vosotros ha empezado a escribir porque se sentía genial y amaba todo aquello que le rodeaba, no necesitáis nada de lo que este blog puede aportar xD


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La inquietud recorre mi pecho con sus largos dedos, tan finos, que no es posible distinguir si acarician o arañan. Es la dolorosa belleza de la incertidumbre, uno de los placeres del hombre que disfruta autodestruyéndose, y que apenas distingue entre la gracia y la fatalidad, pues ambas son casi lo mismo: Un modo de escapar de la monotonía.

Así como la noche y el día son dos partes de un mismo fenómeno, el alma del hombre consciente se compone de dolor y belleza. Necesita del dolor para poder admirar la belleza, y a la belleza para escapar del dolor. Todo lo demás es absurdo, y carece de importancia. ¿Es posible que la felicidad se halle en aprender a amar al dolor tanto como a la misma belleza? 

(Mi época yin - yang, todo era dual e integración de lo dual en la unidad, diría que he aprendido mucho de la filosofía oriental, pero me explicaba como el culo xD)

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Apenas consigo imaginar un Sol tras las densas nubes que abruman mi alma, amenazando con la eterna tormenta cuyos relámpagos, en la lejanía, ya me hacen estremecer. Puedo sentir como se acerca el día en que ya sólo habrá oscuridad, y aun así continuo avanzando por el tortuoso sendero de la esperanza irrealizable, repleto de promesas de vida que me matan una y otra vez, tan despiadadas como el destino de un hombre condenado a vivir en soledad, y morir en el olvido. A este extremo he llegado porque no he conocido más vida que el ir muriendo, más amor que el ir odiando, ni más felicidad que la de estar a punto de llorar por querer vivir y amar.

Y aun así me agarro a la vida y confío en que la siguiente… ¿Por qué no? Es posible que la siguiente vez ocurra algo distinto, y los susurros de mi intuición se llenen de verdad. Continuo caminando con paso firme, aunque me tiemblen las rodillas, y así seguiré hasta el final. Si estoy en lo cierto, algún día hallaré la paz; y si muero equivocado… si muero equivocado, al menos lo haré sin haber dañado a nadie.

(Esto, con un montón de modificaciones, terminó siendo el inicio de mi único libro en papel publicado hasta ahora, Saabrax, para curiosos lo tenéis subido aquí http://elsilencioesmiedo.blogspot.com.es/2016/06/saabrax.html )

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Una tenue luz ilumina al millón de sombras que me acompañan, y de pronto todas desaparecen, y me siento como si nunca hubieran estado ahí. La luz avanza, de un modo suave, sereno, pero firme; va tomando multitud de formas y colores, mientras a cada segundo desprende una mayor calidez. Y cuando está a punto de inundarlo todo, cuando parece que en el mundo no pudiera existir más que el cautivador brillo de unos ojos apasionados… es entonces y sólo entonces cuando las sombras vuelven, con más fuerza que nunca, para reclamar su eterno reino de dolor. Escribo estas líneas sentado en medio de la luz, mientras dedico mis escasas fuerzas a llenarme de Ella para que me acompañe cuando llegue el momento. Os espero, sombras, esta vez pienso luchar contra vosotras.

(Esto no necesita explicación; quién lo haya sentido, lo entenderá.)

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Suficiente por hoy, espero que os sirva de algo, un saludo! :)

Nueva Sección

Bueno, he decidido publicar algunos de mis primeros textos que nunca vieron la luz. El motivo es que últimamente estamos realizando algunas actividades enfocadas a desarrollar las aptitudes de nuevos interesados en expresarse con nosotros, y qué mejor forma de animarles que dejar que todo el mundo vea nuestros inicios. Y además, porque me apetece, qué cojones :)

La sección se llamará "Borradores", al principio de cada post aclararé que el texto pertenece a esa sección, para los despistados; es posible que algunos de los textos que publique hayan sido modificados y se encuentren presentes en otras publicaciones anteriores, mejor aún, así podréis ver con más claridad la diferencia entre el comienzo y lo que sea esto ahora. Y sacar vuestras propias conclusiones, ¿Mejor cuanto más crudo? ¿Ha mejorado la estética? o simplemente, es la misma mierda xD

martes, 13 de septiembre de 2016

El silencio es miedo Nº8

Ya tenemos aquí el nuevo número!!! Tendría que poner tantas excusas para explicar el retraso de este número, que prefiero ahorrármelas y limitarme tan solo a disculparme por la tardanza, lo siento. Pero lo importante es que la revista ya está aquí, seguimos en marcha, y además me permito añadir un pequeño aviso para mis colaboradores, y es que ya tengo en mente un par de ideas para el nuevo número y en cuanto os vaya pillando por banda os voy a liar de mala manera, como siempre :D

De momento dejo subida solo la edición digital, ya que acabo de terminar de montar todo y no he podido ir a imprimir aún (mañana lo llevo y el jueves empezamos a empapelar todo con la edición en papel). Sabéis que el alma de la revista es la edición impresa, por eso hay algunas composiciones que solo se entenderán al completo en la versión en papel, pero espero que aquellos que no tenéis acceso a ella y solo podéis leernos en la versión digital podáis también disfrutar de nuestro trabajo tanto como nosotros disfrutamos poniéndolo a vuestra disposición. Un abrazo y gracias a todos los que participáis, ya sea escribiendo, dibujando, o leyendo.

Como siempre, podéis acceder a la revista pinchando sobre la portada:




Editado: Aquí os dejo la versión para imprimir, por si alguien quiere imprimir sus propias revistas.




miércoles, 7 de septiembre de 2016

7 de Septiembre


Tantas cosas se me escapan

en este día incompleto…


he intentado ser distinto, otro hombre en esta plaza

envolviéndome en el lodo que oculto tras el precinto,

construí una coraza que me aleja del instinto,

humillado ante el recuerdo de una sombra que me abraza…

o eso creo,  ya que en este laberinto toda verdad se disfraza.


Debería ser más claro

en este día incompleto…


miento a gritos de cobarde con cada puto silencio

enterrando entre sonrisas esa lágrima que arde,

no hay alarde, cada verso es una letra que secuencio

ocultando la certeza que para mí me guardé:

siempre tarde,  perderte me sentenció.



(La falta ortográfica es necesaria para el ritmo de la composición :D)

domingo, 14 de agosto de 2016

Editorial Número 8: Siempre estaré vivo, y siempre estuve muerto

Hola a todos! En primer lugar debo disculparme porque este número va aún con más retraso de lo habitual; para los que me conocéis, sabéis que en verano llevo a cabo una serie de actividades que me tienen bastante ocupado, cuestión de prioridades... para los demás, no os importará demasiado así que para qué entrar en detalles :D A pesar de todo, el proyecto de la revista no para, y ya tengo reunido prácticamente todo el material que formará parte del número 8, dedicaré esta semana a montarlo y completar lo que falta; mientras tanto, os dejo por aquí el editorial con el que abriremos el número, por si os apetece ir echando un vistazo. Espero que os guste!


Siempre estaré vivo, y siempre estuve muerto

“Al final de este día queda lo que quedó de ayer y quedará de mañana: el ansía insaciable e innúmera de ser siempre el mismo y otro.”
Fernando Pessoa

A cada paso el camino se desvanece bajo mis pies; pero en lugar de adentrarse en el olvido, reaparece ante mis ojos… siempre más lejos. Al esfuerzo de cada paso y la efímera alegría de avanzar, le siguen innumerables horas de la más absoluta nada, el tedio de un mecánico andar por parajes de sobra conocidos (algunos los construí desde la inconsciencia… otros los imaginé y surgieron ante mí… y los más, lugares comunes para todos los hombres), y la tenue esperanza de recuperar la ESPERANZA. Una vez recorrida la distancia de nuevo, vuelta a empezar. Y la semejanza más cruel es que cada vez parece diferente. Por eso a veces es imposible no preguntarse: ¿Cuántos pasos van ya, cientos o ninguno?

Cientos, y ninguno. Si fuera matemático diría que camino en círculos… si fuera físico culparía a los engaños de la cuántica… si fuera poeta podría admirar y sufrir la belleza de la ironía que me acompaña… pero como soy yo, simplemente seguiré andando: Un pie, y luego el otro, y de nuevo el primero, y otra vez el anterior; esquivar un par de zancadillas, soltar alguna patada, e intentar hacerlo sin perder el ritmo marcial que marca la música de mi cabeza.

El arte está en conciliar el ilusorio artificio del experimento social en el que soy con vosotros, o con otros… y el vaivén de  ansiedades que me asedian cuando soy solo o casi ni soy; y todo ello sin permitir que el uno interfiera en el otro, como hermanos que se odian, o amantes sin más vínculo que la frágil carne que los une, sin poder evitar el caos al que los somete su extenuante debilidad. Con la evidente excepción, está claro, del espacio que me reservo en este “lo que sea” para que mis miedos tampoco acaben en silencios.

Y es por esto que siempre estaré vivo, en conciencia, con la fuerza y la voluntad necesarias para perseguir incansable un final que se me escapa; y siempre estuve muerto, en esencia, pues el final soy yo mismo y no me alcanzo a ver.

viernes, 8 de julio de 2016

Barro y fuego

Vientos cálidos de realidad asfixian el ideal frío y sereno. Cada metro avanzado es un metro perdido, un sueño profanado, y un tiempo que jamás volverá. A carreras en el laberinto, golpeando todos y cada uno de los muros como si fuera suya la culpa, mientras observan confundidos la violencia que contra ellos emplea la misma mano que los irguió; apenados, conscientes de mi derrota, sangran junto a mí.



No queda ya nada en el barro que nos forma, en la mano de quien firma, en la pasión que se conforma, ni en la vida que transforma y se autoafirma. Solo lo que siempre hubo. Solo lo que siempre habrá. Da igual cuan firme sea mi paso, en el mundo que he construido, detenerse es morir; y avanzar hasta la meta… perder.



Siento como la tierra bajo mis pies reclama su trofeo, los gusanos que la habitan visten sus mejores galas y se relamen ante el banquete prometido; pero al hombre, por ser hombre, le queda siempre una última oportunidad: Arder, arder incombustible… que aquello que en nosotros es fuego, luz, y calor, prevalezca sobre la carne torturada, se eleve por encima de los muros, y dibuje, aunque deba ser en gris ceniza, una sonrisa eterna. Y por qué no… con trazo infantil y descarado, un profundo: “Que os jodan. Podéis destruiros a vosotros, pero no a mí.”




Texto: Jorge Ramos

Ilustraciones (por orden):

Error99 https://www.flickr.com/photos/error99/

JVargas https://www.flickr.com/photos/jvargas/

J. Clemente Orozco

sábado, 25 de junio de 2016

Cronología de un sueño

Bueno, tal y como prometí, aquí está la tercera novelita de creación propia que subiré al blog para que cualquiera pueda leerla y compartirla de forma totalmente gratuita. Esta es la más larga y elaborada (en cuanto a temática) de las tres, de hecho es la única que tal vez se pueda catalogar como novela para los puristas. Después de un par de años en el cajón, y viendo cómo están las cosas (y peor aún, como funcionan), espero que algunos consigáis disfrutar de ella al menos un poquito (que mal me vendo, joder).